sábado, 9 de agosto de 2014

RELATOS HISTÓRICOS DE LA GUERRA DE MALVINAS, HOY RAFAEL COLEMIL

Suboficial Superior (IM) Rafael COLEMIL

le dicen el indio!! pero lo que menos tiro es flechas!!! y hablan de masche!!

Preparamos la defensa de la posición como estábamos acostumbrados, obras profundas, con refugios, trincheras de arrastre, depósito de municiones, etc., siempre estábamos trabajando en su perfección. Era la mejor forma de pasar el tiempo antes de entrar en combate, pues nosotros estábamos convencidos que íbamos a tener que combatir y el trabajo permanente era la mejor forma de superar la espera, según la tradición de la Infantería de Marina.


 Cuando sobrevino el asalto inglés vimos lo acertado de esa actitud. Los que no lo hicieron, sufrieron bajas gratuitas y no pudieron combatir con eficacia.
Dos días antes del ataque, concurrí al Servicio de Apoyo de Combate de la IM, allí el Teniente Scotto me dijo: "Viscacha (otro apodo de Colemil) aquí tenés las alzas nocturnas recién llegadas, llevate éstas para fusil y para las ametralladoras". Me llevé tres para fusil, una entregué a mi Jefe, el Teniente Dachary, otra se la dí al Cabo Lamas y la tercera me la quedé.

 También cargué con seis alzas Litton para las máquinas (NR ametralladoras) y 5 o 6 visores nocturnos de cabeza que no nos fueron útiles. El día siguiente nos pasamos ejercitándonos con las miras nocturnas.
En la noche del 11 de junio el fuego artillero inglés se hizo mucho más intenso, incluso los barcos tiraron iluminando la altura. Cuando vi a los paracaidistas que atacaban, abrí fuego y se desató el combate de fusiles y ametralladoras. De mis tres ametralladoras, sólo una tenía un buen campo de tiro terrestre, (era la Nro 4 de los Conscriptos Guiseppetti, Inchauspe, Fernández y Scaglione), pues la habíamos preparado para combatir contra helicópteros y su visual horizontal no era buena. Pese a ese inconveniente la Nro 5 tiró hasta que se trabó, la 6 tiro algo más pero también se trabó y luego el fuego enemigo les impidió seguir combatiendo. 

Pero la Nro 4 tiró con gran eficacia y detuvo el ataque enemigo. Yo estaba algo alejado de la misma pero oía el combate hasta que fue acallada por una explosión, me dijeron que fue un misil Milán.
¡Esos Conscriptos de Infantería de Marina, sí que fueron heroicos!. Me contaron los Conscripto de IM Leivas y Ferreira que luego del combate -ya prisioneros- debieron enterrar a los caídos y en la pieza 4 los cuerpos estaban irreconocibles, todos QUEMADOS.

En mi caso, cuando se inició el combate traté de dirigir el fuego de la pieza 6 señalando los blancos con munición iluminante de mi fusil, ayudado por mi alza de visión nocturna, hasta que la máquina se trabó.

Luego quedé aislado por el combate, el fuego era durísimo, veía ingleses por todos lados. Quedé con los Conscriptos Ferrandís y Cardozo, ellos me acompañaron en forma intermitente durante todo el combate e incluso me ayudaron y curaron cuando fui herido en la cabeza. Ambos a su vez combatieron por el fuego y resultaron heridos por el fuego artillero propio. Ferrandís con esquirlas en las costillas y Cardozo con esquirlas en las piernas. Fueron dos sobresalientes combatientes estos dos Conscriptos de IM, ¡lástima que no se los condecoró!.

Con mi visor nocturno pude ver la aproximación de los ingleses. Serían las 22/23 horas cuando llegó a mi posición el Subteniente del Ejército Argentino Baldini con el Cabo Primero Ruiz; el Subteniente estaba lleno de coraje y excitado por el combate, me pidió un fusil, se lo sacó a un Conscripto y quiso correr hacia su Puesto de Comando, salió de mi posición abriendo fuego e insultando a los ingleses, fue abatido de inmediato. Lo mismo hizo el Cabo Primero Ruiz y cayó al lado de su Jefe. Eran dos hombres valientes.
Vi en un momento que el enemigo estaba tratando de recuperar un cañón sin retroceso propio que estaba cerca de mi posición, abrí fuego sobre ellos, vi caer a un inglés y luego se desató un fuego horroroso sobre mi posición. Allí me dije: si no combato estoy muerto. Empecé a arrastrarme de posición en posición y abrir fuego cada vez que veía un enemigo... Vi un inglés parado sobre un parapeto con un fusil con bípode, le tiré, cayó como fulminado, y luego le continué tirando a sus otros camaradas que se le querían acercar, seguramente para recuperar el fusil.

Serían las 23,30 horas más o menos cuando intenté asomarme en busca de blancos y recibí un tiro, que dio en la parte frontal de mi casco, lo perforó y luego se introdujo en mi cuero cabelludo y se detuvo en la nuca. Sentí que algo húmedo y tibio me corría por la cara y el cuello. Los Conscriptos Ferrandís y Cardozo me pusieron un apósito de curaciones pero siguió sangrando. Continué combatiendo a veces solo, otros con los Conscriptos antes mencionados, creo que batí otros blancos. A las 02:00 horas aproximadamente no replegamos hacia el Puesto de Comando de la Compañía B.

No sé en que momento fui herido en la pantorrilla con un proyectil de 9 mm, que aún no me fue extraído. Me fui quedando adormecido, seguramente por la pérdida de sangre y algunos me dieron por muerto. Permanecí horas boca abajo semi inconsciente, hasta que a eso de las 10:00 horas de la mañana gente de sanidad inglesa me recogió. Ellos trataban igual y con el mismo esmero a ingleses y argentinos. Me llevaron en helicóptero a un Hospital de sangre de San Carlos donde me operaron, en especial por la herida de la cabeza (Nota: por la forma de la herida que va desde la frente a la nuca recibió otro apodo por parte de sus camaradas, alcancía). Luego fui trasladado al buque británico Camberra, y posteriormente desde este buque al continente junto a otros heridos.

Por haber sido dado por "desaparecido" y visto por Conscriptos de su Sección herido, boca abajo y como muerto, cundió la noticia de su fallecimiento y hasta le rezaron una misa en Neuquén. Se lo ofrecieron sus compañeros de colegio, donde lo conocían como "Tata".

El actual Suboficial Superior Rafael COLEMIL, está felizmente casado y es padre de tres hijos, parece no dar gran importancia a su combate, pero nuestra Infantería de Marina valora el claro ejemplo profesional de lo que puede hacer un integrante de su Cuerpo debidamente adiestrado y templado. 

Así lo entendió la ARMADA toda que lo condecoró con la medalla al HEROICO VALOR EN COMBATE por: "Su alto valor combativo demostrando al continuar el combate, herido, sin enlaces con sus superiores y ejecutarlo por propia iniciativa hasta el agotamiento de sus fuerzas".

viernes, 2 de mayo de 2014

2 de Mayo aniversario del Crucero General Belgrano


UN POCO DE POESÍA


Los Centinelas

Allá están aquellos, los guardianes de la tierra,

Ni la muerte provocará su retirada,

Pues la guardan para y por nosotros,

Ahí están montando guardia, sin pedir ni decir

nada...solo esperan,


Dieron su vida por defender nuestra bandera,

Sus sueños, sus vivencias en pos de aquella meta,

Pusieron en jaque al enemigo,

Lucharon sin cuartel por cada centímetro de tierra,


Allí descansan nuestros hombres,

Muchos años han pasado,

Todo humo disipado,

Las metrallas acallado,

Y las heridas por fin cicatrizado,


No existen los lamentos ni las penas,

Ninguna madre ya los llora,

Ninguna urna los alberga,

Para ellos el horror de la guerra, ya es solo una quimera,


La contienda se ha perdido,

Ha prevalecido el enemigo,

Mas ellos son el contenido y la virtud del gentilicio,


Gentilicio que no alude solo a lugar de procedencia,

Aquel que no describe nada por sí mismo,

Porque el ser argentino, no puede explicarse solo con dichos,

Es valor, es vencer con el corazón,

Es vivir las estrofas de nuestro himno,

Y no solo entonarlo sin sentido,

Es iluminar desde lo mas profundo de las sombras,

Es cegar de envidia al enemigo,

La contienda se ha perdido,

Nuestros valientes han caído,

Por errores propios y culpas ajenas,

Ya no importan las causas, mucho menos las consecuencias,

Nuestras islas arrancadas, nos han robado nuestra tierra,

Mas no toda usurpada, ha quedado una parcela,

Esa que guardan nuestros queridos centinelas,

Aquella en cuya altura siempre gloriosa y orgullosa,

¡FLAMEARÁ NUESTRA BANDERA!


Esta humilde poesía esta dedicada a quienes han dado sus vidas para que nuestra querida Patria se pueda seguir coronando de gloria por los siglos de los siglos.

Quizás al leerla los cobardes entiendan en alguna media lo que significa ser argentino. Se perdió la guerra, pero esa porción de las islas, por mas ínfima que sea será siendo argentina.

Gracias muchachos por rubricar una vez mas el dicho que orgulloso dice “Para el argentino no existe la derrota, solo es el retraso de la victoria”

¡Dios los bendiga!

¡Viva la Patria!







Luis Pablo Targhetta




viernes, 28 de marzo de 2014

APARECIO YA EN SU KIOSCO LA REVISTA N°22




No te la pierdas ya en tu kiosco.........interesantes temas para no perder la memoria en esta Gesta de Malvinas que todos los Argentinos la debemos conocer.......Hoy mas que nunca

VGM ÁNGEL DANIEL ORTELLADO


Ángel un Correntino que también tiene que contarle cuando se cumplan 32 años de su paso por la Gesta de Malvinas no te lo pierda ya en tu kiosco.....

VGM RUBEN ORTIZ



Un Sanjuanino que tambien tiene su historia, su paso por Malvinas lo hizo con el Destructor Santisima Trinidad el primer Barco para desembarcar a los Infante en la toma de Malvinas no te lo pierdas....

VGM OSCAR ISMAEL POLTRONIERE


Héroe nacido en la Estancia Santa Catalina de Mercedes, Pcia Buenos Aires....
Su paso por Malvinas fue con el Regimiento de Infantería N°6 General Viamonte no se lo pierda ya en su Kiosco

domingo, 16 de marzo de 2014

El VGM Adrian ya graba canciones esperaremos !!!



Muy queridos Malvineros...sepan que para un VGM...nada está lejos..y todo es posible...gracias a nuestro Dios que nos da fuerza y tesón...hoy la empresa de Grabación...me entregó este sexto tema propio..pero grabado por mi...y será este mi homenaje a mis hermanos Heroes de Malvinas que todo lo dieron...hasta la vida...como no hacer, aunque humilde...este aporte para mantener viva su memoria...¡¡¡VIVA LA PATRIA!!!

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Revista Nº 21 ya esta en tu kiosco



Un año mas a transcurrido, donde hemos compartido lo bueno y lo otro pero sin dudas sumando experiencia y sabiduría, para el próximo, llevar con mas entusiasmo y fortaleza nuestro honrosa misión perpetuar en la memoria a todos nuestros hermanos caídos en Malvinas, y a los fallecidos posteriormente, en el próximo 2014, nos estaremos encontrando , con renovados esfuerzos, siempre...Siempre si Dios así lo quiere.

FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO

ADRIAN LOPEZ RAUSCH   
.........................................................


Jose Jorge Ortega
Infante de Marina-Comando Anfibio

VGM JORGE PABLO VALETTE


Jorge otro Bahiense que tambien tiene su  historia en la gesta de Malvinas, anda a tu kiosco ya esta en la impresion escrita Nº 21 no te la pierdas......

VGM JOSE ALBERTO ORTEGA


Infante de Marina, Operación Rosario, José Ortega integrante de la Infantería de Marina cuenta  su relato en la publicación Nº 21 ya en los kiosco no te la pierdas el desembarco Operación Rosario.........

VGM LUIS ANTONIO PIRRONE


Luis Bahiense de cepa te cuenta toda su historia  de la guerra.......su destino la Segunda Escuadrilla de Helicópteros no te lo pierdas,,,,,,





miércoles, 14 de agosto de 2013

Ejemplar N° 20

Ya en tu kiosco no te la pierdas .............no te olvides recorda Siempre las Malvinas son Argentinas

VGM DOMINGO LAMAS


Domingo la larga historia hasta llegar lo que el abrazaba en su corazón, Comando Anfibio continua su relato en el ejemplar N° 20 ya en tu kiosco......................................


VGM NILO NAVAS


Los primeros pasos de Nilo por la A.R.A, lo fue sorprendiendo lo que era la Institución ...... ya esta en tu Kiosco no te lo pierdas 

VGM JOSE LUIS RINCON


Jose Luis oriundo de Cordoba tambien cuenta su historia en Malvinas vea mas........en la revista N° 20

domingo, 9 de junio de 2013

"MALVINAS...NO ES UN CUENTO"

Adrián López, con el libro que presentara el viernes  y con uno de los numero de la revista que conduce.

EN CARNE PROPIA

Con el libro de tapa azul entre sus manos, Adrian Eduardo Lopez mira  los ojos y , con una tonada salteña que el tiempo jamas podrá alterar, confiesa que lo escribió en solitarias e interminables tardes.

"...y tenias razón cuando decías que culpable de todo los malo son las guerras  Uniendo cada trozo de nuestras vidas puedo recordar lo felices que fuimos a mi regreso. Supe que tu sufrimiento cuando me dieron por muerto, supe del dolor del día a día llevando a cuestas con hidalguía su doble función de padre y madre..."

"...Y tenias razón " es la primera minihistoria de "Malvinas ...no es un cuento, el libro que el veterano de guerra Adrian Eduardo Lopez presentara el próximo viernes 14 a las 19, en la estcion Sud.

No es mucho lo que el autor quiere decir en esto días  tal vez por que todo lo que contuvo por años en su interior ya lo volcó en las 64 paginas que terminaron de imprimirse en marzo de este año , en Bahía Blaca.

Sin formación académica como lo señala inspirado en sus ideales"¿ Que quiero ? Sacar a la luz lo vivido antes , durante en el regreso de  Malvinas,  rescatando los sucedido del olvido y la indiferencia."

En 1982, durante la guerra por las Malvinas, Lopez permaneció a bordo del destructor "SEGUÍ" con el cargo de Suboficial Segundo Armas Submarinas. De regreso, compartió con sus compañeros, muchos de ellos sobrevivientes del Crucero "Belgrano" uno dos años en el centro de reclutamiento de Campo Sarmiento , en Puerto Belgrano . De esas épocas vienen los relatos que reflejan en el libro y que según advierte, están narradas con nombres ficticios y alterado los lugares de origen de sus protagonistas. Músico desde muy joven (es bajista y compositor) y fotógrafo  se retiro en 1990, cuando dejo Punta Alta para radicarse en Bahía Blanca. 

Hace dos años, en una evaluación psicológica que le recomendó la Armada, comprobó las profundas secuelas que tiene de la guerra. Fueron momentos muy duros, agravados por mis problemas personales y por la lucha para que mi familia viviera dignamente, pero con la música y la escritura pude canalizar los sufrimiento que me unen con los demás veteranos".

López nació el 4 de mayo de 1948, en Salta capital, se crió en Metan Viejo, un pueblito de una sola calle. A los 15 años se incorporo a la Armada. Hoy es director de la revista "Héroes de Malvinas " y se desempeña como auxiliar docente en la Escuela N° 323, de Espora. Tiene un hijo  Facundo de 21 años y esta casado en segundas nupcias con Monica Noemi Rausch.

"¿Sabes? Tenias mucha razón . De haber sido cualquier cosa menos un soldado, talvez estriamos envejeciendo juntos.. y jamas hubiera permitido que sufrieras tanto amor mio. Tenias mucha razón  las guerras solo cusan daño"...

miércoles, 29 de mayo de 2013

MAÑANA SE CUMPLEN 2 AÑOS DE SU DESAPARICIÓN DE NUESTRO CENTRO DE VETERANOS

Mañana se cumplen 2 años del paso a la gloria del Contralmirante Carlos Robacio lo recuerdo hoy porque se mantiene vivo en la memoria de los marinos argentinos y esta palabras SUYAS son para todos los HDMP que hablaron idioteces de los héroes que pelearon en LAS MALVINAS.

El comandante de los gurkas me escribió una carta para decirme que jamás pasaron tanto miedo como cuando atacaron Tumbledown. 

Los ingleses no podían creer que entre mis efectivos yo también tuviera soldados conscriptos: ‘No, sus hombres eran veteranos. No los podíamos sacar de los pozos’, me comentaron después de la guerra. Por eso, y a pesar de que los ingleses lo nieguen, porque las vi, puedo afirmar que las bajas inglesas triplicaron a las argentinas’.
Mañana se cumplen 2 años del paso a la glori del Contralmirante Carlos Robacio lo recuerdo hoy porque se mantiene vivo en la memoria de los marinos argentinos y esta palabras SUYAS  son para todos los HDMP que hablaron idioteces  de los heroes que pelearon en LAS MALVINAS.
El comandante de los gurkas me escribió una carta para decirme que jamás pasaron tanto miedo como cuando atacaron Tumbledown. Los ingleses no podían creer que entre mis efectivos yo también tuviera soldados conscriptos: ‘No, sus hombres eran veteranos. No los podíamos sacar de los pozos’, me comentaron después de la guerra. Por eso, y a pesar de que los ingleses lo nieguen, porque las vi, puedo afirmar que las bajas inglesas triplicaron a las argentinas’.

viernes, 29 de marzo de 2013

HOLA AMIGOS ESTAMOS DE VUELTA, YA CON EL EJEMPLAR N° 19

Y FELICES PASCUAS PARA TODOS...

Muy apreciados lectores:

Iniciamos otro año y como una constante, cargado de desafíos y de  luchas, pero es nuestro deber oponer con todas nuestras fuerzas y limitaciones, el continuo avance del usurpador, que llevándose la riquezas de nuestro suelo y de nuestro mar, pretende también llevarse nuestra dignidad de Argentinos, intentando por todos los medios que olvidemos lo entregado en nuestras Islas Malvinas, y en ese contexto sea este modesto aporte, el granito de arena que sumado al de Ustedes, permita no olvidar a aquellos que dieron su vida por nuestra Patria. Un gran saludo y hasta la próxima siempre.....siempre, si Dios así lo quiere.-


VGM Horario Javier NUÑEZ (IM)



NUÑEZ Comando Anfibio oriundo de Corrientes un gran colaborador del VGM de Infantería de Marina Capitán Pedro E. GIACHINO.....todo esto en el ejemplar N° 19 ya en tu Kiosco....



VGM Raul Alfredo MORANTE


Hoy Raul Morante con su Señora, después del paso como Conscripto de la Armada, hoy Raul sigue trabajando en la Base Naval Puerto Belgrano, seguí su vida como tripulante del A.R.A GENERAL CRUCERO BELGRANO.......




VGM Nicolas Teodosio GARRO


Este hombre de San Luis también tiene sus acnédota como maquinista del A.R.A PY durante la guerra de Malvinas léelo no te pierda en el ejemplar N° 19


sábado, 12 de enero de 2013

Fotos de la biografía


Fotos de la biografía







Sargento Cisneros: uno de los héroes de Malvinas que todos debemos conocer

28 DE MAYO DE 1982

HACE 30 AÑOS PASABA A LA INMORTALIDAD DEFENDIENDO NUESTRA SOBERANÍA EL TENIENTE ROBERTO NÉSTOR ESTÉVEZ.

Un ejemplo de lo que es ser un buen camarada, un buen patriota, un buen oficial del Ejército.

Desde chico trazo e ideo planes para restaurar la soberanía de Nuestras Islas Malvinas. Todo lo que se propuso lo obtuvo, incluso cuando se le cruzo la posibilidad de no ingresar a...l Ejército por escribir con la mano izquierda se esforzó todo un año para aprender a escribir con la mano derecha de lo que resulto ambidiestro.

A pesar de ser un Héroe no tiene el reconocimiento píblico que merece, al contrario es mas anónimo. Nuestro teniente, le enseñaría al enemigo como lucha y como muere un gaucho argentino. No rindió su posición cuando cualquier otro militar extranjero la hubiera evacuado estando el enemigo ingles a menos de 100 metros, perforado por varias municiones seguía combatiendo y dando órdenes a sus subordinados. Claramente manifestó que no se replegaría. 

Desde chico demostró inclinaciones nacionalistas y patrióticas, lo cuenta en la carta póstuma que dirige a su padre. Ya en aquel entonces el anhelo de Roberto era a servir a algo que intuía superior, a esa unidad de destino que luego amaría locamente por amor a Dios: la Argentina. 

Ya en aquel entonces la causa Malvinas estaba presente en su espíritu. Hasta sus juegos de niño estarían orientados a la recuperación de la soberanía conculcada de la Patria y así se rebelaría su vocación tendiente a defenderla. 

En el momento supremo de luchar no se preguntó si era oportuno hacerlo. No actuó con la mente de un político, sino con la de un patriota dispuesto a entregarlo todo sin pedir absolutamente nada. Es que el patriotismo llevado a la heroicidad implica la magnanimidad. Aplicar la grandeza del alma ordenada a las necesidades superiores de la Patria y de ser necesario como en el caso de nuestro Teniente a morir por ella. Nada tenia mas valor para él que cumplir con ese mandato, ni su propia vida ofrendada si se quiere con terquedad y empecinamiento, un santo empecinamiento. 

No somos los mejores para describir y exhibir la historia de nuestro héroe pero por lo menos lo intentamos.


A continuación el relato: "Yo vi morir a nuestro querido Teniente Estévez" por el soldado conscripto Sergio Daniel Rodríguez.

Ingresé en febrero de 1982 en el Regimiento de Infantería 25, que tiene asiento en la localidad de Sarmiento, provincia del Chubut. A poco de haber llegado, los que teníamos estudios fuimos separados del resto de los soldados conscriptos. Yo estaba cursando la carrera de analista de sistemas en el primer año; me ubicaron en la sección de aspirantes. El Teniente Roberto Néstor Estévez, quien posteriormente dejaría un recuerdo imborrable en todos nosotros, fue el que nos seleccionó personalmente uno a uno.
Comenzó una instrucción, que no vacilo en calificar de dura y severa, hasta el 24 de marzo a cargo de Estévez, que pertenecía el grupo de Comandos, y su segundo jefe de sección, el Cabo Primero Faustino Olmos, también de esa misma especialidad.
La instrucción era diurna y nocturna con todo tipo de armamentos, teórica – práctica, y estaba destinada solamente a este grupo seleccionado, que yo, gracias a Dios, tuve la suerte de integrar. Debo añadir que esta instrucción fue altamente valiosa a la hora del combate y Estévez, un jefe calificado que no sólo se preocupaba por nuestro estado físico sino también por nuestra espiritualidad, no cesaba de darnos ánimo y valor con sus propios gestos personales. Les cuento un ejemplo:

Allá, en el sur, hay unos pastos ásperos y filosos llamados coirones y durante nuestros habituales “cuerpo a tierra” y posteriores deslizamientos, tratábamos de evitarlos. Al darse cuenta de esto, Estévez hizo él mismo el ejercicio, sin importarle las lastimaduras que tales matas le ocasionaron, y luego nos dijo: “Si están en pleno combate, no van a tener tiempo de bordearlos, la guerra es así”.

Este tipo de ejemplos estaban muy a tono con su naturaleza de persona de una alta moral, ética y honor. Y sólo tenía 24 años. Nosotros, los AOR (Aspirantes a Oficiales de Reserva) en la mitad de la noche, más de una vez fuimos levantados y nos hacían salir a correr sorpresivamente bajo fina lluvia o nevisca, sólo vestidos con pantaloncitos cortos y ballenera (remera de manga corta).

Y como decía Nietzsche, lo que no te mata te fortifica. Ese fue nuestro caso. Del inicial grupo escogido, cuarenta y cinco, quedamos cuarenta. Y esos cuarenta fuimos a Malvinas.

Aquel inolvidable 2 de abril nos tocó desembarcar al mediodía y nos sentíamos muy orgullosos en razón de pertenecer al único elemento del Ejército que participó de la operación de neto corte aeronaval en aquel momento. A bordo del Almirante Irizar fuimos partícipes de una tocante ceremonia que nos concernía de un modo muy especial.
Como no habíamos tenido tiempo de jurar la bandera se organizó para nosotros una jura de nuestra enseña nacional, que tuvo el carácter de provisoria y levantó nuestro orgullo hacia las nubes. Y ahí nos enteramos de que íbamos a Malvinas. Puedo afirmar que, entre lágrimas y abrazos, ahí mismo se terminó de consolidar nuestro grupo.
Estuvimos brevemente en Puerto Argentino y luego, a bordo del barco Isla de los Estados fuimos enviados a Darwin con el objetivo de tomarlo. Nuestro grupo de AOR era parte de la Compañía C, formada por tres secciones, Gato, Bote (la de Estévez) y Romeo, a cargo de Gómez Centurión. Entre el 4 y 5 de abril nos asentamos en Darwin y comenzamos nuestras tareas de limpieza, minado y excavación de “pozos de zorro” y puestos de ametralladora. Nuestro jefe directo era Estévez y el jefe de la compañía, el Teniente Primero Daniel Esteban. Yo era tirador de MAG (ametralladora pesada) y fui elegido para eso debido a mi buena puntería en aquellos ejercicios anteriores en Chubut. Disponíamos de 2 MAG, 2 lanzacohetes y fusiles FAP y FAL. Nuestra base de operaciones era una escuela kelper construida íntegramente de madera, que constaba de dos pisos; ahí estaba ubicada la compañía C. Recuerdo que, faltando algo de raciones, algunos oficiales y suboficiales se fueron a cazar avutardas y durante tres días esos pajarracos fueron parte distinguida de nuestro menú. Disponíamos de un buen equipo de abrigo, muchas medias de recambio y guantes que nos protegían manos y pies del frío. 

El 1º de mayo, a las 8 de la mañana, los Harrier ingleses atacaron a los Pucará estacionados en el aeropuerto de Darwin. Nosotros estábamos ubicados a unos 500 metros del aeropuerto y vimos perfectamente todo. Darwin es un caserío, una especie de pequeña bahía, todo bastante plano geográficamente hablando. Luego del ataque abandonamos la escuela y nos instalamos en nuestros “pozos de zorro”. De ahí en más, el agua y el frío fueron nuestros íntimos compañeros. Recuerdo que rezábamos al levantarnos y al acostarnos. En los respiros que nos daban los desayunos hablábamos de nuestras respectivas familias y el hecho histórico y singular que estábamos protagonizando. Todas esas cosas no hacían más que reforzar la alta moral que, inculcada por la labor encomiable de Estévez, existía en el grupo. Debo añadir que el día 24 de abril hicimos nuestro juramento oficial a la bandera en suelo malvinense, privilegio que, creo, nadie lo tuvo. La compañía se dividió. Rumbo a San Carlos marcharon Esteban y los suyos al caserío de Darwin, Gómez Centurión con su gente y nosotros quedamos en nuestros “pozos de zorro” a cargo de Estévez. Y permanecimos en aquel sitio hasta el 27 de mayo, momento en que el Teniente Coronel Piaggi le ordenó a Estévez que debíamos marchar hacia la primera línea de combate, debido a que los ingleses, que habían desembarcado en San Carlos el 1º de mayo, avanzaban hacia Darwin y ya se habían producido enfrentamientos con efectivos del Regimiento de Infantería 12. Según nos testimonió el capellán militar padre Mora, al recibir la orden, Estévez se puso contento. “Era lo que estaba esperando”, dijo. A las 2 de la madrugada del 28 de mayo llegamos a Boca House (Casa Boca), sitio cercano al cementerio de Darwin que ya era zona de combate. Al hacerlo, nos cruzamos con gente del Regimiento 12, a cargo del Subteniente Peluffo, que venía de combatir. Estévez nos hizo desplegar en abanico y quedamos distribuidos allí. Luego, a la derecha del abanico, entró en contacto con el enemigo y nosotros, que aún no estábamos en las posiciones que debíamos ocupar, según las órdenes recibidas, nos unimos con los del 12 para permitirles un respiro pues, mientras ellos se replegaron, nosotros contraatacamos. Al hacerlo, chocamos con la compañía A del batallón de paracaidistas ingleses, que tenía unos ciento cincuenta efectivos y estaban muy bien armados. Se peleó muy duro, sin dar ni pedir cuartel, en un combate que desde las 5 de la mañana se prolongó hasta casi las 10. Fueron casi cinco horas de auténtica estadía en el infierno. Nosotros efectuamos tres repliegues y sucesivos contraataques. Ellos tenían apoyos de las fragatas que estaban en San Carlos y de artillería, combinada con los Blowpipe (misiles antiaéreos) que barrían el terreno. La disparidad de fuerzas era abrumadora a favor del enemigo. Al hablar de lo que fue ese combate, recuerdo las balas trazantes que iluminaban la oscuridad, los morterazos, los gritos de dolor y de furia con que unos a otros nos animábamos. Debido a la elevada preparación física espiritual con que contábamos, durante el combate estábamos calmos, tranquilos. La angustia previa al choque con el enemigo nos había tenido nerviosos, pero ahora, en plena lucha, las cosas se revelaban tan simples como terribles. Y en la sencillez del “matar o morir” todo estaba resumido. Yo estaba a cargo de una de las dos MAG que teníamos y Zabala, otro soldado conscripto, era mi cargador de municiones. Desde nuestro puesto disparaba a todo lo que veía o creía ver frente a mí. De pronto, un proyectil de mortero cayó muy cerca de nosotros. El pobre Zabala recibió de lleno las esquirlas y murió en el acto. Yo recibí impactos de esquirlas en el perineal izquierdo. Recuerdo que antes de perder la lucidez, atontado por la onda explosiva, le pedí a Dios que no me dejara morir allí. Realmente no sé cuánto tiempo estuve inconsciente o atontado. Luego, sin soltar mi MAG, me arrastré hasta un pozo cercano mientras sentía la tibieza de la sangre en mi piel y no sabía qué tan herido estaba. Me zambullí en el pozo y encontré que allí había soldados del 12.

Ese pozo era como tener una butaca para contemplar el infierno. El Cabo Castro había intentado llegar también al pozo donde yo estaba cuando un proyectil de fósforo lo alcanzó y lo envolvió, convirtiéndolo en una antorcha humana. Oíamos sus gritos desgarradores. El pobre decía: “¡Rodríguez, máteme!”- gritaba mientras se quemaba vivo. 

A Romero, otro soldado que estaba allí, le gritó lo mismo, pero nadie se atrevió a dispararle y terminar con su agonía. Un rato después no escuchamos más su voz; que Dios lo tenga en la gloria.

Y llego en mi relato a lo que considero el instante supremo del combate, desde mi situación personal por supuesto. No hay que olvidar que en medio de ese caos del combate muchos estaban sufriendo experiencias únicas e indelebles. La que les narro a continuación fue la mía:
El Teniente Estévez estaba recorriendo las posiciones, gritando órdenes a derecha e izquierda, todo esto, repito, bajo el terrible fuego enemigo. Al salir del pozo contiguo al mío recibió dos balazos en el brazo y pierna izquierda, respectivamente. Tambaleándose, llegó al pozo donde yo me encontraba. Este valeroso oficial, sin preocuparse de sus propias heridas, me preguntó por las mías, pues yo estaba ensangrentado. Le contesté que podía arreglármelas. Estévez tomó un FAL y comenzó a disparar; luego, por radio estuvo dando nuevas órdenes. Mi MAG la tomó otro soldado del 12 y abrió fuego contra el enemigo. Ese soldado recibió un balazo en la cabeza, obra de francotiradores –los que mayores bajas causaron en nuestra dotación– y cayó muerto. Éramos cinco en el pozo en ese momento. Comenzamos a soportar fuego directo de morteros y las cercanas explosiones de los proyectiles que caían nos arrojaban lluvia de tierra sobre nuestras cabezas. Estévez, lo repito, sin importarle sus heridas, tomó el casco del soldado muerto del 12 y me lo colocó en la cabeza para protegerme, ya que nosotros usábamos boinas verdes y eso no protege nada ante una bala o una esquirla.
En ese momento recibió un nuevo balazo en el pómulo derecho y se desplomó pesadamente a mi lado. Tratamos de auxiliarlo y le oímos decir algo, que nadie entendió, y luego expiro. Como estaba cargado de granadas, cualquier proyectil podía impactarlas y volarnos a todos, se las quitamos y sacamos el cuerpo fuera del pozo. Luego, afuera, su cuerpo de héroe recibió numerosos balazos más, quedó casi irreconocible y la prueba de esto es que luego del combate lo reconocieron por la manera especial que tenía, como lo hacen los comandos, de atarse los cordones de los borceguíes. Tomé la radio y después de algunos intentos logré comunicarme con el Teniente Coronel Piaggi y le informé que Bote (nombre clave de Estévez) estaba muerto. Le pedí instrucciones: “Esperen y aguanten hasta que lleguen los Pucará de apoyo”- me contestó. Los Pucará nunca llegaron. Entretanto, los ingleses habían logrado tomar las alturas y desde allí su fuego nos estaba acribillando. El Subteniente Peluffo, para evitar un inútil derramamiento de sangre, ya que habíamos agotado todas nuestras municiones, alzó la bandera blanca y todo terminó para nosotros. Recuerdo que en nuestras posiciones los muchachos se pusieron a fumar o comer chocolates y caramelos, embargados de una total tranquilidad y satisfacción por haberse batido como bravos.
Al tomarnos, nos registraron como prisioneros y los ingleses descubrieron que teníamos ocultos cuchillos y “ahorcadores” (tanzas usadas para estrangular) y algunos recuerdos de tropas británicas que habíamos conseguido después de desembarcar. Eso, más que nada, los hizo entrar en furia y nos golpearon. A mí, que estaba herido en el suelo, tendido sobre un chapón, me propinaron un puntapié.

Debí soportar, como todos mis compañeros, el interrogatorio de la inteligencia inglesa. El hecho de tener prisioneros “boinas verdes” en San Carlos y Darwin y la enconada resistencia que les opusimos les hacía no creer que cincuenta efectivos con sólo dos MAG, dos lanzacohetes y fusiles, hubieran podido detener a toda una compañía de tropas altamente especializadas, obligándolas a replegarse tres veces durante aquellas cinco horas infernales. Así fue, ciertamente, el combate de Goose Green o Pradera del Ganso. Algunos pocos soldados del 8 y del 12 y nuestra sección AOR dio material al jefe del comando inglés, Brigadier Mayor Julián Thompson, que en su libro No pic-nic describió la dureza de esta batalla que retrasó considerablemente los planes ingleses de tomar Darwin.

martes, 18 de diciembre de 2012

Yo ....Si Te Recuerdo

Canción de
VGM-ADRIÁN LÓPEZ RAUSCH
ARREGLOS Y VOZ: Alejandro Rebull








Con orgullo elevo mi voz para aquellos que descansan eternamente en nuestro suelo Malvinero.. y todos los Veteranos de Malvinas que hoy, por hoy siguen sufriendo por tenerla algún día.

Un abrazo Malvinero Camaradas y que lo disfruten.....






sábado, 15 de diciembre de 2012


Recibe este humilde presente…también..para estas fiestas..mi sentimiento Malvinero recuerda  a mis hermanos que no están…para ellos mi eterno recuerdo y para vos mil gracias por permitirme compartir esto que es lo que siento…y que es la forma  única en que puedo expresar mis sentimientos…por favor deja tu comentario…y entonces sabré que estuviste compartiendo..algo tan mío…mil felicidades….y un abrazo  bien Malvinero…..ADRIAN





sábado, 24 de noviembre de 2012

¡¡¡ Nuestros "HELOS" Desplazando Tropas...!!!

AÑO 2012....Tapa de Revista N° 18

Un año más a llegado a su fin, pero nuestra Causa Malvinera, siempre renacerá en cada latido de los corazones de mis hermanos Veteranos de Guerra de Malvinas, que como buenos Argentinos cada día levantaran mas y mas arriba nuestra Causa Patria, sin permitir nunca que la indiferencia, cubra con su manto el recuerdo, de nuestra Gesta...que esperan nuestro regreso. a tantos compatriotas que diseminados en lejanos países , siguen mi humilde aporte, mis mejores augurios, y que nuestro Pabellón  ilumine sus caminos  sepan que allí  en donde estén  siempre los tendré presentes, y buscare la forma de hacerles llegara a Ustedes mi modesta, pero sincera Publicación HÉROES DE MALVINAS, para todos mil gracias, por compartir, y estaré firme en mi trinchera siempre...Siempre si Dios así los quiere..hasta el próximo año. 

ADRIÁN LÓPEZ RAUSCH



Ya en los kioscos de tu zona




Veterano de Guerra: Francisco Antonio GARCÍA





Ya está en tu Ejemplar N° 18 lee sus vivencia de este Chaqueño..........





Veterano de Guerra: Eduardo Silvano GOMEZ





Compartí estos relatos de un Cordobés ... en este ejemplar recién aparecido en los kioscos.......



Veterano de Guerra: Sergio Edelmiro WEINGART




Esta historia de Sergio, un hombre de campo de Algarrobo cerca de Bahía Blanca que se encontró por esas cosas de la vida como conscripto y embarcado en el Crucero Belgrano  le toco vivir una guerra.. seguilo en la publicación ya en los kioscos....






sábado, 4 de agosto de 2012

Salio la Nueva Revista N° 17


¡NO TE LA PIERDAS YA ESTA EN TU KIOSCO AMIGO..! EN LA PORTADA EL SUBOFICIAL COMANDO ANFIBIO JACINTO ELISEO BATISTA CUSTUDIANDO PRIMSIONEROS INGLESES EL DIA 02 DE ABRIL DEL 1982 EN PUERTO ARGENTINO, MALVINAS

Veterano de Guerra Oscar Reinaldo CARABAJAL


Conosca la experiencia de Oscar un Veterano que fue comandado por el Tte Coronel Seineldin, un hombre de Ejercito que pertenecia a la Comañia "C" del Regimiento de Infanteria 25......seguila en el ejemplar N° 17

Veterano de Guerra Eduardo FOCHESATTO


Nativo de Entre Rios del pueblo de Federecion, segun Eduardo, Infante de Marina no es el que quiere, si no el que puede...no te lo pierda ya en tu kiosco amigo

Veterano de Guerra Cesar Valentin OVELAR

 
Enterate de su experiencia vivida en la gurra de Malvinas, de este Santafesino (Buzo) no te lo pierda en este N° de Revista 17 

lunes, 11 de junio de 2012

El eterno retorno


El eterno retorno


Izamiento de la Bandera Argentina en el mástil de la casa de Gobierno Ingles en Malvinas.

Por Carlos Gamerro

El libro Soldados, del poeta y ex combatiente de Malvinas Gustavo Caso Rosendi, abre con el siguiente poema:


Las casas flamean porque partiremos
Para no volver jamás
Guillaume Apollinaire:
Se asoman cada noche
Uniformados de musgo
Desde la tierra parturienta
Miran las luces del muelle
Y todavía sueñan
Con regresar algún día
Oler de nuevo el barrio
Y correr hacia la puerta
De la casa más triste
Y entrar como entran
Los rayos del sol
Por la ventana
En la que ya nadie
Se detiene a mirar
Donde ya nadie
Espera la alegría

Este poema habla de algo que todos sus lectores podemos prever y también entender: el anhelo de los soldados que están en el frente por volver a casa; incluso, como en este caso, cuando se trata de soldados muertos. Pero hay algo más difícil de prever y entender, al menos para los que no fuimos a ninguna guerra.





La traducción fue publicada por la Editorial And Other Stories con el título The Islands en traducción de Ian Barnett.




El libro Soldados, de Gustavo Caso Rosendi, cierra con este poema:

Nosotros que escuchamos sobre
Las cabezas el relincho del mortero
Que leímos el porvenir en las tripas
De los nuestros
Nosotros que olimos las letrinas del espíritu
Que tocamos el temblor de la piedra
Como un corazón desesperado
Nosotros que lamimos el meado vientre
De la tierra que persistimos pese a todo
Y a nosotros

Somos los que aun permanecemos
En cuclillas los que todavía tenemos
Las pupilas como estrellas candentes
Los que a veces nos seguimos
Arrastrando por la noche

Los que todavía soñamos
Con regresar algún día.

lunes, 28 de mayo de 2012

“Sobrevivimos a las dos guerras: la de los ingleses y la del retorno”






El bahiense Adrián López Rausch, actualmente es director de la publicación Héroes de Malvinas. En esta entrevista con Todas las Voces describe su experiencia de vida como veterano de guerra.
Durante el conflicto bélico, participó con el rango de Suboficial Segundo Armas Submarinas y formó parte del Destructor ARA Seguí, del Teatro de Operaciones Malvinas (TOM).
Además cuenta el dolor vivido a su regreso de la guerra y sobre su decisión de dejar las Fuerzas Armadas.
“Si para el ciudadano que participó en la guerra con el grado de Conscripto, su vida posterior significó una tremenda lucha para sobrevivir, eso mismo ocurrió con la gente de Cuadro: fuimos estigmatizados por el solo hecho de seguir una vocación militar,” narra.
“La lucha por dar una vida digna a mi familia fue durísima. Esto se revirtió hace pocos años gracias a la incansable labor de Veteranos de Malvinas de todos los rangos, unidos a ciudadanos de bien, y también sostenidos por generaciones más jóvenes,” expresa durante la nota.



Relato hecho al Veterano de Guerra Adrian Lopez Rauch:

-¿Qué edad tenías cuando estuviste en el conflicto?

-Tenía 33 años, había ingresado a la Armada a los 15 años.

-¿Qué recuerdos consideras que te marcaron a fuego?
-Todos, desde los más pequeños hasta los más desgarrantes, como saber y luego ver a mis camaradas muertos, en distintas acciones.
-¿Qué rango militar tenías?

-Tenía el Grado de Suboficial Segundo Armas Submarinas, y mi navío se llamaba Destructor ARA Segui.

-¿Cómo viviste el después de la guerra?

-Seguramente como todos, pasamos esos primeros tiempos envueltos en un manto de silencio indiferente. La sociedad a la que pertenecemos, no tolera una derrota, y habíamos perdido una batalla. Esta situación nos llegó de parte del ciudadano común, de aquellos a quienes solicitábamos una salida laboral, también de la parte política, donde se inició una feroz campaña desmalvinizadora.

-¿Cómo siguió tu vida?

-Si para el ciudadano que participó en la guerra con el grado de Conscripto, su vida posterior significó una tremenda lucha para sobrevivir, eso mismo ocurrió con la gente de Cuadro: fuimos estigmatizados por el solo hecho de seguir una vocación militar.
En mi caso, dejé voluntariamente a la Armada, y puedo decir que hasta hace muy poco, la lucha por dar una vida digna a mi familia fue durísima. Esto se fue revirtiendo hasta hace pocos años gracias a la incansable labor de Veteranos de Malvinas de todos los rangos, unidos a ciudadanos de bien, y también sostenidos por generaciones más jóvenes.


-¿Cómo surgió la idea de realizar la publicación Héroes de Malvinas?

-Si bien todos los caídos merecen el más alto aprecio, un día pregunté por un tripulante del Crucero Belgrano hundido por los ingleses, ya habían pasado algunos años, y nadie lo recordaba. Él había crecido en la Armada, nuestros destinos hicieron que nos encontráramos varias veces. Y cuanto me dolió que nadie pudiera tenerlo en el recuerdo, era solo un muerto más… un número más entre los fallecidos del Crucero. Nadie escribía sobre el veterano vivo, menos aún de aquellos que habían ofrendado su vida por nuestro suelo.
Entonces, con todas en contra y sin tener nada de escritor pero mucho de corazón y de dolor, empecé con algo que si bien es una publicación modesta, en ella pongo absolutamente todo para que sea digno recordatorio de mis hermanos caídos. Y de aquellos a los que aún tengo vivos, intentando no sean solo un número, porque nuestros Héroes más que nadie merecen ser recordados con nombre y apellido.


-De que manera vas recogiendo los testimonios de ex combatientes y familiares de caídos en Malvinas, debe ser una búsqueda minuciosa…

-No, cada número nace en mi cabeza y allí magino desde su tapa hasta lo escrito. Solo miro a mí alrededor y allí están mis futuros entrevistados que como pequeñas lucecitas, me llevan a golpear las puertas de sus hogares. En cada uno de ellos recibo toda la atención y su colaboración, y luego de cada edición, siento la satisfacción del deber cumplido.

-De todas estas historias, cuál es la que más te llamó la atención.

-Todas son piezas irrepetibles de vidas, desde la más pequeña hasta las más desgarrantes llevan una carga que la vivo ciento de veces cuando debo desgravar y escuchar sus testimonios.
Cada historia me deja esa angustia que no es posible dimensionar. Entre en esas voces, hay silencios. Entre esas voces, hay llanto. No importa la edad, ni la jerarquía, ese dolor que tal vez muy pobremente pueda reflejar en la gráfica, queda sin embargo para siempre en mi más profundo interior.


-¿Qué opinión tenés de los reclamos de soberanía realizados por el gobierno?

-No está mal hacerlo, pero tampoco es suficiente. A lo largo de casi 200 años, los piratas ingleses usaron nuestros reclamos para empapelar sus escritorios. Decir “esto es mío” significa solo una expresión, pero tampoco seamos ingenuos porque en nuestro caso eso no vale nada. Si fuéramos una Nación seria, con poder económico y en consecuencia con poder bélico, seguramente otro sería la consideración de estos detestables usurpadores.

-¿Viviste con dolor la actitud de la sociedad argentina respecto de los veteranos de guerra?

-El dolor mayor fue regresar a una rutina que la misma Armada intentó que sea como si nada hubiera pasado. Sin embargo, en ella faltaban nuestros camaradas que ya no estarían más entre nosotros. Después en el orden de importancia, fue vivir el día a día en lo económico, mantener una familia. Antes de la guerra era muy difícil, y a la vuelta los gobiernos de turnos se ensañaron con las Fuerzas Armadas.
Cuando me retiré, comprobé que el medio civil era casi más de lo mismo. Seguramente la urgencia por sobrevivir y mantener viva a una familia, me metió en una actividad frenética, desesperada, que no me permitió caer. Y por ello siempre doy gracias a Dios porque en mi caso se cumplió aquella frase de que todo lo que no mata fortalece.


-¿Tuviste la oportunidad de volver a las Islas?

-En nuestro caso, no pisamos suelo Malvinero porque nuestro viejo destructor Seguí, como otras Unidades de la Armada, operábamos en el Teatro de Operaciones Malvinas (TOM). Pero si tuviese la oportunidad, viajaría a la Islas Malvinas de cualquier modo, menos con pasaporte inglés, porque estaría traicionando todo lo heroico, todo lo valiosamente ofrendados por mis hermanos veteranos de la Guerra de Malvinas.

-El Estado, ¿se ocupa como debería de los veteranos?

- Por desgracia, nuestra Patria siempre tuvo conductores que solo llegaron a hacer las cosas a medias. Si bien en estos últimos años se adjudicaron algunas pensiones, y algunos otros beneficios, los gobiernos jamás podrán escapar al juicio de la historia, porque todo lo que reconocieron fue por la presión de nosotros mismos.
Fue después de una desigual lucha de más de 30 años, cuando nuestros muertos por suicidios suman más de 500, cuando la ayuda psicológica, después de tantos años, poco puede hacer. O sea que la frase “más vale tarde que nunca”, en este caso no puede conformarnos.
No creo que sería correcto dar las gracias por lo que se ganó con dignidad, los que sobrevivimos a las dos guerras, la de los ingleses y la del retorno, jamás olvidaremos a nuestros muertos, y menos aún a quienes lo llevaron a tan triste final.


-¿A qué se dedicas en la actualidad?
- Trabajo como Auxiliar Docente, donde además doy charlas de nuestro tema Malvinero, escribo y edito la revista Héroes de Malvinas, con contenido único de los protagonistas de nuestra gesta. Escribo cuentos cortos y novelas, en estos momentos como autor compositor tuve la enorme satisfacción de que grabaran dos de mis temas: “Malvineros” y otros dos están siendo masterizados en los estudios de grabación.
También participo en los juegos olímpicos para Veteranos de Malvinas a Nivel Nacional, donde fui distinguido en varias oportunidades.

- Tu hijo canta una de tus canciones.

-Justamente Marcky (Marcos López) es quien grabó mis temas. Aunque en estos momentos, el Señor Manolo Forte los está produciendo en Santa Fé,
Él es uno cantante, siempre digo aquel que siembra mucho tiene más posibilidades de recoger una buena cosecha, éste uno de mis hijos, es un músico de altísimo nivel pero un ser humano enormemente excepcional, y eso para mí es lo más importante.


-Por último, qué reflexión final nos puede dejar sobre esta fecha.

-Treinta años pueden parecer muchos o pocos. En mi caso, lo vivido durante la Gesta de Malvinas está metido en mi vida como si hubiera ocurrido ayer. Así de frescos están los recuerdos cuando escucho las vivencias de mis camaradas. Así están cuando camino con mi mochila vendiendo mis ejemplares, así de fresca están cuando expreso mis sentimientos a través de mis canciones.
Para mí el tiempo no ha pasado, sin embargo no puedo perder de vista la realidad porque si bien es dura, no puede uno substraerse a ella, menos aún ignorarla. Sí quiero aportar más y mejor a nuestra causa Malvinera, pasaron 30 años, y parafraseando al Señor Almirante Robacio, diría que “el tiempo no importa, no será mañana, o tal vez dentro de 30 años más, el tiempo no importa, porque finalmente volveremos”.



Arriba derecha: López Rausch junto a sus compañeros del grupo de desembarco del destructor ARA Seguí